De *Salud * Bienestar *Sanacion - Ciencia y la venida de Jesus
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SEÑALES CIENTÍFICAS QUE NOS HABLAN DEL REGRESO DEL SEÑOR



 
“Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará” (Daniel 12:4). Cuando se le da esta Palabra se le dice muy claro que esto no era para ese tiempo, esa señal es para este tiempo, en el tiempo de Daniel no había la ciencia que vemos ahora. Habla de un aumento de viajes sobre la tierra, dice que las personas andarán de allá para acá, significa un aumento insaciable de querer conocer y de andar de un lugar a otro.
 
También habla de un gran desarrollo científico, el siglo XX ha sido el siglo de los inventos y de los adelantos de la tecnología. En este siglo XXI todos los días vemos algo nuevo que se descubre, avances en la ciencia, avances para sanar enfermedades, somos testigos de cómo la ciencia de un momento a otro se ha multiplicado, todavía algunas personas ancianas recuerdan cuando no había luz eléctrica ni automóviles, y ha aumentado la ciencia de una forma tan rápida, que ha llegado hasta el punto de clonar animales y querer clonar seres humanos, y disponer de esto como si fueran dios, pero el único Dios que tiene el control de los seres humanos está en los cielos.
 
“Si te remontares como águila, y aunque entre las estrellas pusieres tu nido, de ahí te derribaré, dice Jehová” (Abdías 1:4). Esta es una de las señales del poco tiempo que nos resta, nos dice este versículo que un día el hombre iba a viajar hasta la luna, ¿y qué es lo que el hombre quiere buscar en la luna? Aquí habla de un nido, que significa bienestar y refugio. El primer nombre de la misión de aquel hombre norteamericano que viajó a la luna fue águila.
 
También la Biblia habla sobre los adelantos en los automóviles. “Los carros se precipitarán a las plazas, con estruendo rodarán por las calles; su aspecto será como antorchas encendidas, correrán como relámpagos” (Nahum 2:4). Dios habla muy claro, nos dice que tenían aspecto de antorchas y con estruendo rodaron por las calles, en aquel tiempo no existían estos vehículos solo habían carrozas, y dice también la Palabra de Dios que corrían como relámpagos, cómo sería la sorpresa de ese hombre de Dios viendo estas cosas tan extrañas y anormales, y lo mejor que lo pudo describir fue “van como relámpagos”. Y también en el versículo siguiente habla de la cantidad de accidentes producidos por esos automóviles que en este tiempo han alcanzado velocidades ultrasónicas, dice “se atropellarán en su marcha”. En otra versión bíblica dice “correrán como locos”.
 
“¿Quiénes son éstos que vuelan como nubes, y como palomas a sus ventanas?” (Isaías 60:8). Hay otro avance científico que nos habla de lo cerca que está la venida del Señor y es el avión. En diciembre de 1903 los hermanos, Wilbur y Oliver Wright, descubrieron el avión, Dios los utilizó para dar cumplimiento a esta profecía.
 
“Como las aves que vuelan, así amparará Jehová de los ejércitos a Jerusalén, amparando, librando, preservando y salvando” (Isaías 31:5). En el año 1917 hubo un hombre cristiano, un general que se decidió a tomar el control de Jerusalén que en aquel tiempo estaba bajo el dominio de los turcos y si lo lograba, permitiría que los judíos regresen a su ciudad Jerusalén, Dios estaba en este propósito, pues los turcos estaban tan decididos a pelear que no les importó que la ciudad fuese destruida totalmente, pero este general que era conocedor de la Palabra de Dios y de las profecías, el día anterior se arrodilló, y le dijo al Señor: “Por favor permite que no sea necesaria la guerra, danos la victoria sin necesidad de derramar sangre”.
 
Se dice que al día siguiente este general envió unos aviones a observar la ciudad y en ese momento los turcos que nunca habían visto un avión, los vieron, se desesperaron de una manera tan grande que salieron despavoridos huyendo y dejaron la ciudad sola. Eso es lo que dice este versículo que acabamos de leer (Isaías 31:5). Dios utilizó estos aviones para cumplir esa profecía de que el pueblo de Dios, los judíos, iban a volver a Jerusalén.
 
“Y todos los que sobrevivieron de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos” (Zacarías 14:16). La única forma de cumplirse esta peregrinación anual a Jerusalén durante el milenio, será a través de la aviación, de lo contrario no será posible que cada año vengan de todos los confines del mundo para estar en la fiesta de los tabernáculos. Todas estas cosas nos hablan de que el Señor está cerca.
 
Hay otra señal en Job 38:35-36, leemos: “¿Enviarás tú los relámpagos, para que ellos vayan? ¿Y te dirán ellos: Henos aquí?, ¿Quién puso la sabiduría en el corazón? ¿O quién dio al espíritu inteligencia?”. Nosotros sabemos quién es el que da la sabiduría y la inteligencia. Jamás el hombre soñó con poder enviar las voces, sonidos musicales o imágenes a través del aire, esto ha sido posible a través de ondas electromagnéticas similares a las de un relámpago, y la Palabra del Señor está diciendo que un día el hombre podría controlar la energía de los rayos.
 
Damos gloria a Dios por esto, pues a través de estos avances podemos llevar el mensaje de salvación a todos los confines de la tierra, la Palabra de Dios en Mateo 24:14 nos dice: “Y será predicado este Evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”. Apocalipsis 11:9 habla de los dos testigos que serían vistos por todos los pueblos, leemos: “Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados”. Y esto será posible a través de la televisión, de otra manera sería imposible.
 
No dudamos que estos medios serán usados también por el Anticristo en esa campaña que va a sostener para conquistar el mundo. La bomba atómica es otro descubrimiento que nos grita que sólo hay tiempo de vivir de la mano de nuestro Señor, ya no hay tiempo para criticar al hermano o señalarle y odiar, no es el tiempo de Dios para nosotros.
 
Mateo 24:29 nos dice: “E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas”. Usted se ha preguntado ¿cómo serán conmovidas? Esto será a través de las bombas atómicas, el poder de estas bombas se conoció en la Segunda Guerra Mundial, la fuerza explosiva de esas bombas proviene de la liberación de la energía atómica, es la misma energía que sirve al sol para hacerle alumbrar y dar calor.
 
En 1945 cayó en el Japón la primera bomba atómica y sabemos la magnitud del dolor que dejó una sola bomba. Se dice que dejó 135,000 víctimas y la mitad de estas personas murieron por el efecto de la bomba atómica, a los tres días siguientes se arrojó la segunda y dejó 64,000 víctimas y de ellos murieron 39,000. Unos pocos días después, Japón viendo tanta mortandad se rindió y qué triste que tuvieron que ver tanta sangre para rendirse.
 
Dios ha hablado de las consecuencias de usar las bombas atómicas, dice en el libro de Isaías 34:4, leemos: “Y se enrollarán los cielos como un libro”; también en Isaías 51:6, leemos: “Alzad a los cielos vuestros ojos, y mirad abajo a la tierra, porque los cielos serán deshechos como humo, y la tierra se envejecerá como ropa de vestir…”.
 
Cuando leemos estas cosas que van a acontecer, creemos que tiene que ser la persona muy inepta al querer estar aquí en ese tiempo, porque los juicios de Dios caerán sobre esta tierra y los habitantes de ella. Nosotros los que hemos conocido al Señor no queremos quedarnos aquí en la gran tribulación, cuando los juicios de Dios caigan. El deseo de Dios es que escapemos de estos juicios que vendrán, que el hombre corrija su modo de andar, su forma de llevar el Evangelio, la venida del Señor puede ser hoy.
 
“Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas” (2 Pedro 3:10). Esto que dice aquí son los efectos que se han visto como resultado cuando ha caído una bomba atómica sobre un país. Pero también hay una promesa muy grande después de estas palabras de juicio, cuando vengan estas cosas que no sabemos cuándo pasarán, pero lo que sí sabemos es que a nosotros no nos va a tocar porque dice: “Pero nosotros esperamos según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia” (2 Pedro 3:13).
 
Dice la Palabra de Dios “puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir!” (2 Pedro 3:11). Y cómo no hacerlo si ya sabemos lo que ha de venir sobre este mundo, y qué diremos acerca de lo que dice Lucas 21:11, leemos: “Y habrá terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y habrá terror y grandes señales del cielo”, ¿y acaso no es eso lo que estamos viviendo ahora? Se anuncian terremotos, y vemos también el hambre que hay en África y en muchas regiones de la India y aun en nuestra propia ciudad.
 
También esos acontecimientos en la atmósfera, los cambios de clima, los científicos están asombrados, porque cuando dicen que va a suceder algo no sucede, pasa lo contrario, y que pasa también con los océanos, con el descongelamiento de los glaciares en los polos, y qué decir de la capa de ozono, cada vez la abertura de esta capa es mayor, y cada día se ve más el cáncer de piel, todas estas cosas: los cambios de clima, los huracanes, terremotos, todo esto grita que hay sólo segundos de la gracia para nosotros hacer la obra del Señor, el tiempo se nos acaba.
 
Dios nos habla a través de esta Palabra de no pegarnos de cosas tan pequeñas, hoy Dios demanda madurez y firmeza, a nosotros nos pesará habernos ocupado de cosas tan pequeñas, y que tanta gente se perdió por nuestra negligencia, o que alguna persona después de haber escuchado esta mensaje se quede en la gran tribulación, qué dolor, qué angustia, dice la Biblia que “decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero” (Apocalipsis 6:16).
 
La Palabra del Dios Todopoderoso dice: “Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca” (Lucas 21:28). Y a nosotros no nos tocó el comienzo, nos tocó el final, cada profecía se está cumpliendo, no es el tiempo de andar con la cabeza agachada, es hora de que el pueblo de Dios levante su cabeza y proclame el Evangelio, la Palabra de Dios es la mayor arma, más que la bomba atómica, y que en vez de destrucción trae vida.
 
Dios es paciente con nosotros por eso no ha venido, porque Él sabe que si viene hoy usted se pierde, Él está esperando que hoy usted reaccione y se entregue a Dios, mañana puede ser tarde, por eso “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (Hebreos 10:25).
 
Hermanos el Rey de reyes, Jesucristo, que dijo: “Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso” (Apocalipsis 1:8). El Cordero que fue inmolado, está a la puerta. Hoy es un día para decirle a Dios que se quiere ir con Él, que ya no quiere estar distraído, ni jugar con su Palabra. La hora de la gracia se termina y si ahora que está el Espíritu Santo con nosotros es difícil ser fiel, cómo será en la gran tribulación que ya Él no estará.